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viernes, 31 de mayo de 2019

Costura en el arte. Museo Thyssen-Bornemisza

¿La costura es arte, es artesanía, es "oficio artístico", es "arte aplicada"? Pues no sé y tampoco me voy a meter en esa discusión. Lo que no admite discusión es que la costura, hasta hace nada, formaba parte de la actividad cotidiana de gran parte de la gente, sobre todo las mujeres.

Pero no me quiero poner muy sesuda. Llevo tiempo observando las muchas escenas relacionadas con la costura que aparecen en el arte. No voy a hablar ahora de la representación de las distintas telas y la importancia de los atuendos, quizás en otra ocasión (solo con Zurbarán me llevaría media vida). El propósito es más sencillo y nada académico: ver cómo cosía la gente y cómo se reflejaba en el arte, bueno, en la pintura porque esculturas no he encontrado por ahora.
Y para empezar, he aprovechado una visita reciente al Museo Thyssen de Madrid. Aquí está lo que ví (igual hay más que se me pasaron). Vamos en orden cronológico.

Jan de Beer (Amberes hacia 1475-1528). La Anunciación (hacia 1520). Óleo sobre tabla.

A los flamencos siempre les gustaron las escenas de interior. Gente, sobre todo mujeres, en sus casas haciendo sus tareas. Esto les da pie para lucir su virtuosismo con los detalles: telas, cacharros, paisajes por la ventana, detalles arquitectónicos... Fijaos en la escena diminuta que se ve por la ventana. Así a bote pronto, parece una escena de la Visitación, así que el cuadro además, es una narración piadosa. Y todo en un cuadrito pequeñísimo...
El que sea una escena religiosa es lo de menos. Aquí vemos a la virgen tan tranquila leyendo y va y se le aparece un arcángel, nada menos. ¿Y qué estaba haciendo antes? Pues sí, estaba cosiendo. Vemos la aguja, la tijera, el dedal, todo tan parecido a  nuestros útiles de hoy. La labor es un bordado con el símbolo de su futuro hijo, toda una premonición.

La foto ha quedado un poco churro. La iluminación del Museo es perfecta para la conservación de las obras, pero para las fotos, regular.
Este detalle se ve mejor. Tijeras, dedal, hilo y un bonito bordado. No puedo dejar de mirar al gatooveja de la esquina.

 Atentas al lujazo de telas que gasta la Virgen, por cierto.

Maerten van Heemskerck (Heemskerck, 1499 - Haarlem 1574). Retrato de una dama hilando (hacia 1531). Óleo sobre lienzo

No salimos de la zona, porque este es un cuadro holandés.
Hilar debía ser una tarea durísima y pesadísima, pero si eres una dama y lo haces con una rueca labrada con molduras y dorados, seguro que se te hace más llevadera. O igual la señora no había hilado en su vida y se retrataba así para que todos pensaran que era muy hacendosa, que tampoco sería extraño. Hasta la invención de la fotografía, la gente se retrataba para presentarse a los futuros novios o novias. Así que podemos imaginar que este retrato se hizo para que los candidatos a marido vieran que, además de guapa, era laboriosa y una "mujer de su casa". Todo imaginaciones mías, pero estaría bien que fuera verdad...

Lo que se ve colgado arriba a la izquierda es un costurero. Se distinguen unas tijeras y madejas de hilo.

Hans Cranach (Wittemberg hacia 1513 - Bolonia 1537). Hércules en la corte de Onfalia (1537). Óleo sobre tabla.

Fijáos si las tareas relacionadas con la costura estaban relacionadas con el mundo femenino, que la reina Onfalia, para humillar al pobre Hércules, tan machote él, no se le ocurre nada mejor que ordenar que lo vistan de mujer y lo pongan a hilar. Después se enamoran y tal, pero de momento es su esclavo y se las está haciendo pasar canutas. Qué malas somos las mujeres...

Los ojos rasgados son muy propios de todos los Cranach, gran dinastía de pintores. La mirada directa al espectador, también.


Pieter Hendricksz de Hooch (Róterdam 1629 - Ámsterdam 1684). Interior con una mujer cosiendo y un niño (hacia 1662/68). Óleo sobre lienzo.

¡Vaya, que no acabamos de salir de los Países Bajos! Seguro que en el resto de Europa también cosían, pero no lo pintaban tanto. Más de un siglo después tenemos a este ignoto (para mi) pintor barroco. Vemos otro interior holandés,  con esa sueva luz lateral que Vermeer dominaba (Pieter, no tanto). Es un cuadro doméstico, pequeño y delicado.
El título dice que la mujer está cosiendo, pero a mi me parece que más bien está remendando. Y esto me recuerda que hace no tanto la gente remendaba la ropa para aprovecharla mejor, incluso los pudientes. Y en esta época la ropa (la de casa y la de vestir) se incluía en los testamentos como cosa valiosa y pasaba de padres a hijos.

Vete por ahí a jugar, niño, que estoy remendando los calzones de tu padre (traducción libre del holandés original).

Edward Hopper (Nyack, 1882 - Nueva York, 1967) Muchacha cosiendo a máquina (hacia 1921) 

Y ya hemos saltado directamente al siglo XX.
Y el primer pensamiento que me inspira este cuadro, es una obviedad: hasta mediados del siglo XIX toda la ropa se cosía a mano. En los cuadros de los siglos XVI y XVII los instrumentos de costura cambian muy poco: aguja, hilo, dedal, huso y rueca. Imagináos lo que supusieron las máquinas de coser, tanto las industriales como las domésticas. Reivindicamos aquí todos los inventos domésticos, que no serán tan espectaculares como el coche o el teléfono, pero que liberaron a la mitad de la humanidad de tareas durísimas.
Porque aquí todas cosemos por gusto y si no tenemos ganas o la capacidad técnica no nos da para tanto, pues nos vamos a una tienda y nos compramos lo que queramos, pero coser por obligación y necesidad no debía tener tanta gracia...

"Si no acabo este vestido no tengo nada que ponerme". Si lo digo yo, suele ser mentira. En su caso, igual es verdad.

Mirad bien la máquina, porque es casi igual que las máquinas de hierro que todos hemos visto en casa de madres y abuelas. De hecho, la máquina de coser doméstica no cambió mucho hasta que se introdujeron las eléctricas (¡con zigzag!) en los 50/60.

Varvara Stepanova Kaunas 1894 - Moscú 1958). Boceto para un diseño de tela (1924) Lápiz y lápices de colores sobre papel. 
Varvara Stepanova con un vestido cuyo estampado diseñó ella misma. Fotografía de 1924.

Y hasta ahora teníamos señores pintores que pintaban a mujeres cosiendo. Esta señora pintora rusa vanguardista no pinta a otras señoras cosiendo, ni siquiera sabemos si ella cose, pero coge los diseños geométricos que tango gustaban a los futuristas y a los abstractos y los hace tela. Y luce esas coloridas telas con toda la alegría y la modernidad de los años 20.


¡Soy un estampado lleno de geometría en movimiento!
Varvara luce un estampado creado por ella misma. Sí a, mi también me cuesta escribir "Varvara" con "V".

Sonia Delaunay. Vestidos simultáneos (Tres mujeres, formas, colores). 1925. Óleo sobre lienzo.

Y seguimos con las vanguardias: la geometría, el color, el movimiento... Y una de sus pintoras más famosas crea unos coloridos vestidos simultáneos.

Colores, vanguardia y alegría
 
Las vanguardistas de los años 20 eran más modernas que nadie, pero seguían interesándose por la ropa.

Isabel Quintanilla. Madrid (1938 - 2017). Habitación de costura (1974). Óleo sobre tabla.

Y para terminar, dos cuadros que no están en los fondos del museo, pero formaron parte de la exposición "Realistas de Madrid" celebrada entre febrero y mayo de 2016.
A este grupo de pintores se les tacha de hiperrrealistas, academicistas y no sé qué mas. Pero yo en este cuadro veo calidez, veo seguridad doméstica, paz, tranquilidad y un dominio de la luz apabullante. 

Me encantaría coser en este cuarto

Isabel Quintanilla. Madrid (1938 - 2017). Homenaje a mi madre (1977). Óleo sobre tabla.

Por si quedara poco clara la relación que hace la pintora de la labor de costura con la seguridad y el amor del hogar, no hay más que ver el título de este cuadro.

Homenaje a su madre, a la mía y a todas la señoras que cosían
Y hasta aquí. Espero que os haya gustado este paseo por el museo con ojos costureros.

jueves, 2 de julio de 2015

Camisetas "tuneadas" III: La jeta-camiseta

A quienes sigan a El Comidista, el concepto de "jetapostre" les será familiar. Pueden verse ejemplos aquí y aquí.
Pues bien, os anuncio que acabo de crear la "jeta costura" o, en este caso, la "jeta-camiseta". Podríamos definir este novedoso concepto como la labor de costura que se hace en dos patadas, pero que queda tan monísima que podemos quedarnos con el personal diciendo que nos ha costado muchísimo trabajo. También podemos tirarnos el pegote creativo en plan "la idea vino a mí después de ver la última colección otoño-invierno de Raf Simons" (o de Marni, o de Comme des Garçons o de cualquier otra firma carísima y mega vanguardista). Si preferimos sonar más poéticas y menos frívolas, podemos hablar de inspiradores atardeceres en la playa o campos de amapolas en flor.
Pero vamos al lío. Como soy una especie de urraquilla que no tira nada, tengo un millón de retales, que guardo para un "porsiaca". Y mira por donde, me sobró un cuadrado de buen tamaño de una tela tailandesa, la primera que les había comprado a los amigos de T-las del mundo y se me ocurrió pegarla en una camiseta. Así nació este concepto que he aplicado después en múltiples ocasiones.
Lo único que hay que hacer es medir la camiseta, medir la tela y coserla con punto zigzag muy tupido (largo de punto al mínimo, ancho de punto, si la máquina lo tiene, al 1-2). Después se recortan las rebabillas con mucho cuidado de no meter un piquete y cargarte la camiseta (lo advierto porque me ha pasado) y ya está. De los chinos al diseño más actual en un ratito.

Materiales:
  • Camiseta lisa de los chinos o del Lefties, por ejemplo. La satisfacción es mayor si cabe si encima la camiseta te ha costado dos duros.
  • Trozo de tela que tengas perdido por un cajón. Si el color le va bien a la camiseta, mejor, si no, dices que buscabas un diseño rupturista y en paz.
  • Hilo a tono.
  • Caradura para decir luego que te ha costado muchísimo trabajo y que has pensado muchísimo en el diseño.

Verde y morado, combinación ganadora


Esta puedes decir que te inspiraste en "Los Girasoles" de Van Gogh y quedas como una reina
Pueden hacerse variantes con la misma técnica, como esta jeta-bolsa, con un trozo de loneta y un recorte de una camiseta vieja.

La técnica. Zigzag, recortar y listo.

¡Soy Super Coco y estoy pegado en una bolsa!


Se que no podré engañar facilmente a las chicas de RUMS, que son todas expertas costureras, pero, como se trata de echarle cara, ¡voy a intentarlo!

lunes, 1 de junio de 2015

Vocabulario de costura inglés/español

El inglés es el idioma de la red, no hay duda. En todos los temas, y la costura y las labores en general no son una excepción.
Las americanas, sobre todo, lo petan en este campo, yo no se cómo tienen tiempo de criar a cuatro churumbeles rubios, hacer mermeladas, muffins y todo con fotos monísimas y además coser,  las muy repelentes. Sospecho que, en realidad se aburren mucho. Si tuvieran tantos bares en Wisconsin como tenemos en este nuestro bendito país, saldrían más y harían menos labores primorosas.
En fin, que para aprovechar un poco mejor toda esta información, pensé que estaría bien hacer un pequeño vocabulario de términos de costura inglés - español (al final, no tan pequeño, me han salido más de 250 términos).  Para mayor claridad y por pura deformación profesional, los he clasificado en varios tipos, a saber:




  • Acciones: Verbos relacionados con la costura y las labores.
  • Materiales: Complementos de una prenda: cremalleras, botones, cintas, adornos, etc.
  • Medidas: Unidades de medida. De gran utilidad en páginas americanas e inglesas, que el Sistema Métrico Decimal lo llevan regular nada más.
  • Oficios y tiendas: Por si tenéis que buscar un tapicero en Wisconsin.
  • Prendas y sus partes.  Aquí te darás cuenta de por qué los americanos llevan los "pants" a la vista y los ingleses no.
  • Técnicas y puntos. ¿Como se dice "plano de corte" en inglés? Pues a partir de ahora lo vas a saber, hermosura.
  • Telas: Tipos de tejido, estampados, etc.
  • Útiles: Herramientas de costura. De la "a" de "aguja" a la "z" de "zigzag" (que se dice igual).

No se si lo habrá hecho alguien antes, pero al menos yo no he encontrado nada. Espero que os sea útil. Y, por supuesto, agradecería aportaciones y correcciones.

Y, sin más retórica, aquí está el vocabulario.

Y aquí la clasificación.

viernes, 29 de mayo de 2015

El batik y yo. Capítulo 3: De Finlandia a Indonesia en un solo vestido

Mi romance con el batik no se acaba, nos amamos y nos somos fieles hasta que el frío del invierno nos separe. Pero hasta entonces, nos quedan por lucir muchos vestidos FFF (Fácil, Fresquito y Favorecedor y en inglés añadimos dos "Fs" más: Fucking Fabulous).

Materiales:
  • Tela de batik indonesio: 2 x1,10 metros. Sobró solo un trocito del lateral,  justo el que usé para hacer las mangas, ya que el vestido lleva mucho vuelo
  • Tela de punto de camiseta en algodón negro: 0,50 x 1,50 metros.
  • Hilo a tono.
  • Revista Ottobre Design 2/2015. La revista es la parte finlandesa del asunto.
Técnicas
  • Costura a máquina simple
  • Costura a máquina en zigzag para el sobrehilado
  • Remate a mano de la tira al bies del cuello.
Como siempre, la maravillosa tela viene de la mismísima Indonesia, de manos de T-las del Mundo. Algodón 100% de muchísima calidad y unos estampados espectaculares. Mi amiga Lola, que ya conocéis por su famosa camiseta flamenca, escogió una muy vistosa, con un estampado de flores verdes sobre fondo negro y  justo antes de que empezara la temporada de verano, encontré un hueco para hacerle un vestido.
Como casi todas las telas de esta tipo, lleva una cenefa inferior, así que hay que cortarla a lo ancho, no a lo largo y con el ancho solo daba para la falda del vestido. Por eso el cuerpo está hecho de punto de camiseta en negro. Para las mangas he aprovechado la cenefa lateral de la tela.
Manga florida
Tablas, tablas y más tablas

El patrón del cuerpo está sacado de la revista Ottobre nº 2/2015 (es justo el vestido de la portada y el modelo nº 6 que podéis ver aquí). El vestido original lleva una doble falda muy airosa, que haré en alguna ocasión, pero no había suficiente tela y además, al llevar un corte oblicuo, se perdía parte del estampado.  La falda está cortada en cuadrado para aprovechar al máximo la tela y va tableada. Ni el bajo ni las mangas necesitan dobladillo, ya que se aprovecha el orillo de la tela. 

El escote lleva un remate de bies de la misma tela, realizado con mi técnica favorita, que podéis aprender aquí.

¡Y aquí está la bella protagonista del reportaje!


 Mi súpermodelo: Lola Falantes. ¡Es fácil coser para chicas así!

Fotos: La Dalia Azul

lunes, 25 de mayo de 2015

Funda para acuarelas

El otoño pasado, ojeando el  Country Living (o el Country Life, a mí me parecen iguales) que había comprado en Londres por encargo de una amiga, vi una bolsa de tela para llevar las acuarelas, pinceles y demás bien ordenaditos. Como tengo un amigo acuarelista, se me ocurrió intentar hacerle una parecida y quedar como una reina (de la costura). Este tipo de fundas, según se hagan los compartimentos, pueden servir para mil cosas: brochas y pinceles de maquillaje, joyas y bisutería, tu colección de bolígrafos, los escalpelos de Jack el Destripador, etc.
El primer paso es determinar cuántos compartimentos necesitamos y definir las medidas de cada uno. En este caso hacían falta dos un poco mayores para la caja de acuarelas y la libreta y algunos más pequeños para pinceles, lápiz, rotulador y todas esas cosas que llevan los artistas y que los simples mortales no podemos ni imaginar. Y un compartimento extra para imprevistos (por ejemplo, un paquete de pañuelos por si el artista se resfría intentando captar la esencia de la naturaleza). 
Cuando ya sabemos cuántos compartimentos necesitamos, medimos los objetos que queremos guardar de ancho, de profundidad y también de alto. 
Las medidas de la bolsa serán:
  • Alto de la base: el del objeto mayor, más unos 3-4 cm.
  • Ancho de la base: la suma de los anchos de todos los objetos, más un margen por cada lado de 1,5 cm.
  • Tira para los compartimentos: suma del ancho y profundidad de todos los objetos, más una holgura de un cm aproximadamente para cada uno.
  • Solapa superior: el mismo alto de la base y el ancho de la base menos unos 10 cm (va centrada y se dejan 5 cm por cada lado).
A todas estas medidas les añadiremos también los márgenes de costura alrededor (1,5 cm).

Materiales
  • Loneta para el exterior y la tira de los compartimentos.
  • Tela más fina para el forro.
  • Cinta y un trozo de velcro para el cierre.
  • Cinta al bies para rematar (opcional).
Yo he usado una loneta con la imagen de un mapa antiguo de Nueva York para el exterior y los compartimentos y una tela japonesa de algodón comprada en Zález con el clásico motivo de ondas para el forro.

Una vez cortadas las piezas, el montaje es sencillo:
  1. Se cosen las piezas de la base (exterior y forro) derecho con derecho, salvo la parte de arriba. En el centro de uno de los laterales, se cose la tira que servirá de cierre. En el centro del mismo lateral, se cose el velcro, cuidando de que encaje con la cinta de cierre.
  2. Se cosen igual las piezas de la solapa superior, dejando en este caso la parte de abajo sin coser. Se recortan las esquinas de ambas y se vuelven. Se plancha todo bien.
  3. Se coloca la parte inferior de la pestaña en la parte superior de la base, que ha quedado sin coser. Se doblan los margenes de costura hacia dentro, se planchan para mayor facilidad y se cose por encima.
  4. Se rematan los bordes de la tira para los compartimentos. Si la tela es gordita, mejor con una cinta al bies, si es fina, puede hacerse un pequeño dobladillo.
  5. Se coloca la tira para los compartimentos según las medidas de los objetos. Es conveniente colocar en el centro uno de los objetos más grandes para que después resulte cómodo doblar la bolsa. Prendemos la tira con alfileres o hilvanes y probamos los objetos para comprobar que caben bien y que se meten y sacan con comodidad. Cosemos los compartimentos con costuras verticales, reforzando con puntadas al revés las partes de arriba y de abajo. Después de coser cada compartimento, cosemos la parte inferior.
Y así queda:
Por fuera. Parece un delantal, pero no.


Por dentro


Los instrumentos del duro oficio de acuarelista


Bolsa doblada. Todo listo para cuando sople la musa.
Fotografías: Ricardo de Castro y Tere Conde.

viernes, 15 de mayo de 2015

¡Aleluya, por fin un método fácil para fruncir!

Las páginas americanas de costura son un mundo. Aparte de las muchísimas blogueras (y algún bloguero) también están las páginas de prestigiosas revistas como Threads, que están llenas de vídeos con trucos y consejos. Es muy recomendable suscribirse a su newsletter.
Recientemente he descubierto otra página muy útil. National Sewing Circle. Aparte de que el nombre es una delicia,  con un cierto aire de sociedad secreta o secta costuril, los vídeos son muy buenos y contienen trucos tan curiosos como esté que traigo aquí hoy: ¡fruncir a máquina usando hilo dental encerado!
Para mí, que odio fruncir, ha sido toda una revelación, que quiero compartir con el mundo porque soy así de generosa. El truco consiste en pasar un zigzag por encima de un hilo dental encerado (no hace falta usarlo antes, jajaja), teniendo cuidado de no pillarlo para después poder tirar de él. La cera permite que el hilo resbale y como además es más fuerte que el hilo normal, no se rompe, con lo cual se hacen los frunces con limpieza y facilidad.
Y, sin más preámbulo, aquí tenéis el vídeo. 



Tiene subtítulos en inglés (aunque a la señora se le entiende muy bien), pero tampoco son muy necesarios, ya que solo con las imágenes se ve claramente el método.



miércoles, 13 de mayo de 2015

El batik y yo. Capítulo 1: Vestido morado de batik tailandés

Como todo el que haya leído la wikipedia sabe, el batik es una tela estampada por la técnica de encerado, que permite superponer colores y motivos. Estas telas son muy típicas de Tailandia, la India y otros países, sobre todo Indonesia, donde son de mucha calidad.
Nunca me han atraído mucho las telas "étnicas", pero sí me apasionan los estampados de muchos, muchos colores y este tipo de telas se llevan la palma en esto. Y en esto conocí a T-las del mundo, granadinos que se van por los países más exóticos y tropicales a comprar telas preciosísimas. Lo primero que les compré fue una tela morada con flores que habían traído de Tailandia. Con esta me hice un vestido muy sencillo, basándome en un vestido viejo que me encantaba y que tomé como patrón. Aproveché para ensayar una técnica que me gusta mucho y que entonces había usado muy poco: el frunce con hilo elástico. La técnica la aprendi en este tutorial en un blog americano: Pretty Ditty (el blog es un poco cursi, pero los tutoriales son buenos). Hay otros, pero este lo explica muy bien y aunque no sepas inglés las fotos son muy claritas.
Cosiendo este vestido descubrí varias cosas que me hicieron súperfan de este tipo de tela:
  • Aunque es algodón 100%, se arruga muy poco y mantiene un aspecto magnífico después de muchos lavados.
  • Es un gustazo para coserla. Se corta bien, no se deshilacha en exceso y no es ni muy fina ni muy gorda. La tela ideal.
  • Los estampados suelen ir a contrahilo (a lo ancho en lugar de a lo largo), ya que estas telas están pensadas para enrrollárselas por el cuerpo como un pareo. Esto te permite aprovechar el orillo como cenefa inferior sin tener que hacer dobladillo.
  • Como los estampados son muy espectaculares, las telas "piden" cortes muy sencillos, con pocas piezas, para que luzcan bien los colores y formas. Esto permite hacerse una prenda en dos patadas.
  • El color, el color y el colorrrrrrrrrrrrr.
Y así quedó este vestido, hecho en una mañanita: 

Escote y cintura con hilo elástico

Y vestido entero. Flores sobre estampado geométrico, combinación muy original


jueves, 30 de abril de 2015

Camisetas "tuneadas"

Hace un par de años me hice un vestido con una tela de algodón muy vistosa. Por cierto, que el vestido apareció en el Burda y todo, pero eso ya lo contaré otro día. El caso es que me sobró tela y el motivo era tan bonito que se me ocurrió usarlo para decorar camisetas.
Y este es el resultado:
Lourdes en modo primaveral
Lourdes en modo primaveral
El motivo se aplica con un zigzag muy tupido, poniendo el largo de punto al mínimo y el ancho de punto, si la máquina lo tiene, al 1. Después recortas las rebabillas que hayan quedado con mucho cuidado y ya está. En un rato, transformas una camiseta normal de algodón en una prenda exclusiva. El mismo motivo sobre una camiseta negra  también queda muy bien.

Las aplicaciones de tela en camisetas lisas son un buena opción para aprovechar retales, son fáciles y rápidas de hacer y quedan fenomenal. Os iré enseñando más ideas para lucir en primavera-verano.

 Foto y súper modelo: Lourdes García

martes, 21 de abril de 2015

Aquí estamos

Mi madre era costurera (saldrá más veces en este blog). Cuando yo era pequeña, casi toda la ropa me la hacía ella. Recuerdo un vestido de verano: era amarillo con pequeños lunares blancos, tres volantes, sin mangas, fresquito y comodísimo Sigue siendo mi vestido favorito de todos los tiempos. 
Luego ella dejó de coser y yo dejé de interesarme por la costura muchísimos años, aunque siguieron gustándome la ropa y los vestidos bonitos y cómodos.
Y un día, hace cuatro años, compré una tela de rebajas y decidí hacerme una falda de capa (otra de mis prendas favoritas). Armada con un par de tutoriales de internet y bastante atrevimiento, corté y cosí una falda de capa de seda verde con flores blancas que aún me pongo.
Animada por este pequeño éxito, empecé a buscar, descubrí que el Burda todavía existía y que se había modernizado y que aún quedaban bastantes buenas tiendas de telas en mi ciudad.
Y desde entonces no he parado de coser. Y lo he disfrutado mucho, así que ahora espero compartirlo con alguien más.

Pero esto no va a ser solo postureo de "mira qué bien coso y qué cosas tan monísimas que hago". Más adelante me atreveré con algún tutorial (cuando me agencie una cámara medio decente) y, de momento, voy a empezar con unos mapas de las tiendas de telas de Sevilla capital (las que conozco) que os serán útiles a los que viváis por esta zona. Y también a los que vengáis de turismo, si sois tan frikis de las telas como yo.