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jueves, 4 de mayo de 2017

Falda de tul "Princesa friki"

Aunque siempre me ha encantado cantar y bailar, de pequeña no quería ser bailarina, pero eso no tiene nada que ver con que me encante el tul.
Hace ya algunos años, compré dos cortes de 1,5 m de tul plisado de un color tostado muy bonito. Más que nada porque estaban muy baratos y se me antojaron. Y, mira tú por donde, en cuanto vi que se llevaban las faldas de tul, me acordé de esta tela.
De momento, la proyecté  para una boda en la playa a finales de abril, pero espero combinarla de forma más sencilla, con camisetas y demás para usarla lo más posible
Nunca había cosido una tela tan fina, así que tuve que comprar una aguja finita de 70. Vi varios trucos en internet e hice algunas pruebas cosiendo sobre una cinta fina y sobre un papel de seda. Al final vi que funcionaba mejor con la tela tal cual, pero cosiendo despacito y con cuidado para que la tela corra bien, con puntada larga y la tensión del hilo superior un poco más alta de la que uso normalmente (la subí de 5 a 6).
Más que difícil de coser, la tela es difícil de manejar. Es complicado igualarla para cortar y luego coser las distintas capas y, al ser calada, los alfileres no se sostienen, así que tuve que sujetarla con alfileres, pero de tender la ropa.

Ese día no pude poner la lavadora: todos los alfileres están aquí
La confección no tiene mayor secreto. Sin patrón, he cortado cada uno de los cortes de tul por la mitad y he superpuesto las cuatro capas. La falda lleva una sola costura, una abertura trasera y cinturilla.
Para coser las capas juntas y fruncirlas a la vez he usado un truco que vi por internet y que ya comenté hace tiempo (podéis verlo aquí). Resumiendo, se trata de pasar un zig zag ancho y un poco flojo por encima de un hilo dental encerado, con cuidado de no pillarlo. Como el hilo dental es muy resistente, permite hacer fruncidos largos y muy regulares sin peligro de rotura.
No hace falta chuperretearlo antes, ya viene encerado y se desliza bien

Y después de gastar varios metros de hilo dental, queda así de cuca
Y ahora vino la gran duda: ¿qué le pongo por debajo y en la cinturilla? La primera parte quedó resuelta rápidamente: con cuatro capas de tul, no se veía nada de lo que se pusiera por debajo. Probé incluso con telas de colores intensos (azul pavo, verde bandera de Andalucía) y como si nada, pero sí se transparentaban las piernas, así que la solución será ponerme una combinación ligera y santas pascuas. Eso deja el problema de la cinturilla y ahí las dudas son tremendas: qué material, qué color, qué sistema de cierre...
Tras muchas vueltas, el sistema de cierre quedó simplemente en una abertura trasera y un botón. Me parecía mucha complicación poner cremallera en una tela tan fina y entre tanto tul, la abertura no se iba a ver.
El material para la cinturilla también resultó fácil al final. Como me he propuesto no comprar nada y aprovechar cosas que ya tengo (y que a veces olvido), me puse a rebuscar en los retales y encontré una especie de satén, con el derecho brillante y el revés con una textura parecida al crepè que me había sobrado de un vestido antiguo. Tiene un color rosa - morado muy bonito. Al final la he usado por el revés no-brillante y hay tela suficiente para hacer la cinturilla y para tunear una camiseta a juego con la falda.
Así queda la cinturilla. El color es bonito ¿verdad?

La abertura rematada con la misma tela
Cinturilla colocada
Para culminar, un botón con diamantes auténticos, que una no se merece menos.
Veinte kilates por lo menos
El top a conjunto es una camiseta negra básica de manga tres cuartos a la que he añadido volantes en las mangas y un adorno en el hombro, todo de la misma tela de la cinturilla, pero esta vez jugando con el contraste entre el lado brillante y el mate. Los remates los he hecho con el método para hacer dobladillos con zig zag que expliqué en una entrada anterior.
Mira qué fácil es tunear una manga

Esto es una especie de escarapela rara
La Victoria de Samotracia en un aparcamiento

¡Y el bolso también a juego!
Es pequeño, pero cabe todo lo necesario para sobrevivir a The Bodorrio Experience
En la Playa de las Catedrales. No fui a la pelu, pero hubiera dado igual.
Como veis, marco incomparable, boda bonita y feliz y un atuendo cómodo y elegante, que no se arruga y te permite bailar hasta que el cuerpo aguante.
Ahora que caigo, hace mucho que no me paso por RUMS. Vamos a ver que se cuece por allí...