Mostrando entradas con la etiqueta #t-lasdelmundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #t-lasdelmundo. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2016

El batik y yo. Capítulo 5 / Coser para las amigas: el vestido "Orientalismo involuntario" de Asun

Esto es un crossover en toda regla. ¿Qué no sabéis qué es un crossover, almas de cántaro? Pues un capítulo de una serie donde se mezclan tramas y personajes de otra. Como cuando los detectives baltimoreños de "Homicidio" se fueron a investigar al Nueva York de "Ley y Orden". O cuando el guapetón Gary Sinise de "CSI New York" se fue a Miami a resolver un caso y coincidió allí con el espantoso Horatio (puag).
El caso es que una de mis series estelares "El Batik y yo" coincide ahora con otra de mis favoritas: "Coser para las amigas".  Y es que coser para un amiga querida con una de mis telas preferidas de todos los tiempos merece una celebración.
Sobre mi romance con el batik no voy a decir mucho más: ya he entonado cantos de alabanza aquí, aquí, aquí y aquí.  Solo recordaros que es una tela artesanal de algodón 100%, típica de Indonesia y, en general de todo el Sudeste asiático. El estampado suele ser floral o geométrico con una técnica que le da un ligero encerado. Las piezas suelen tener una cenefa lateral, ya que están pensadas para enrollárselas simplemente por el cuerpo, como un pareo. Por eso los estampados van en horizontal y es mejor cortar la tela a lo ancho para  que luzcan mejor los dibujos.
Ah, y mis proveedores principales de esta maravilla son los amigos de T-las del mundo. Echadle un vistazo a sus telas, veréis que vale la pena.

Sobre el tema de coser para las amigas he escrito menos. Y eso que tiene grandes ventajas. Ahora mismo, así a bote pronto, se me ocurren:
  • Puedes mejorar tus habilidades tomando medidas y adaptando las prendas al cuerpo de alguien que no eres tú. Que nosotras ya nos tenemos muy vistas y muy medidas.
  • Por esa misma razón, puedes probar estilos, hechuras y colores que a ti no te van, pero que a otra persona le pueden sentar estupendamente.
  • También te esmeras más. Confesémoslo, cuando la prenda es para ti, puedes permitirte alguna pequeña fullería, pero cuando es para una amiga, quieres que todo quede impecablemente rematado.
  • Satisfaces tu ansia de nuevos proyectos sin llenar aún más tu armario.
  • Las interfectas te invitan a desayunos, cervecitas ¡y hasta a alguna copa!
  • ¡Y encima te hacen la pelota a base de bien! Yupiiiiiiiiiiiiiii
La tela de hoy proviene de Camboya. En un principio no había intención ninguna de darle aire oriental, pero la cosa se fue liando, ya veréis cómo.
Mirad qué maravilla de estampado y de colores
Como los estampados de esta tela piden un patrón sencillo y sin muchos cortes, Asun eligió el patrón del vestido nº 124 del Burdastyle 11/2013, que podéis ver aquí. Como en la anterior ocasión en que usé este patrón, lo entallé un poquito y le abrí un poquito el escote, que no somos monjas, pardiez.
Al cortarla, en mi esfuerzo por aprovechar al máximo el bonito dibujo floral, corté el trasero y el delantero bastante más largos de lo que quería la dueña y, para colmo, el trasero más largo que el delantero. La solución más sencilla era cortar, pero me daba taaaaaanta pena perder el dibujo que decidí cortar solo de delante y el trasero dejarlo más largo. Y para que no quedara tan evidentemente fullero, rematar en curva  los bordes y dejar una bonita abertura. Y, claro, esa abertura pedía un remate con bies.
El delantero es BASTANTE más corto, ya lo sé
La cenefa del bajo es preciosa
Ya puestos, la forma redondeada del bajo y el remate con bies recordaban a un quipao, así que ¿por qué no adornar con alamares de pasamanería?
Hacia Oriente vamos
A esas alturas, el vestido estaba adquiriendo un gran orientalismo y, ya puesta, le hice un escote parecido a los de los caftanes marroquíes. Todo un homenaje al pasado viajero arábigo, centroasiático y vietnamita que Asun y yo compartimos.

Uniendo culturas
Así queda el escote
Que sí, que el delantero está más corto.
Con este vestido he aprendido varias cosas, todas ellas buenas. La primera, que las telas te hablan y que es mejor escucharlas desde el principio. Este batik no quería perder sus orígenes orientales y aunque la idea primitiva era un vestido simple y recto, al final la tela se ha salido con la suya. La segunda es que algunos errores son afortunados. La metedura de pata de cortar las dos piezas de distinto largo al final ha dado lugar a un bajo mucho más interesante y original. Y la tercera, ¡que mis amigas tienen una paciencia infinita conmigo!

Así queda terminado

De esta preciosidad de tela no se puede desperdiciar nada de nada, así que del resto que quedaba he sacado un bolso pequeño, muy práctico para el verano.  Y más mezcla de culturas: el forro es de tela africana.
La tela es la misma, pero revés y derecho son distintos. Una chulada.
Abierto

Y cerrado. Falta solo el cordón para colgárselo

jueves, 2 de julio de 2015

Camisetas "tuneadas" III: La jeta-camiseta

A quienes sigan a El Comidista, el concepto de "jetapostre" les será familiar. Pueden verse ejemplos aquí y aquí.
Pues bien, os anuncio que acabo de crear la "jeta costura" o, en este caso, la "jeta-camiseta". Podríamos definir este novedoso concepto como la labor de costura que se hace en dos patadas, pero que queda tan monísima que podemos quedarnos con el personal diciendo que nos ha costado muchísimo trabajo. También podemos tirarnos el pegote creativo en plan "la idea vino a mí después de ver la última colección otoño-invierno de Raf Simons" (o de Marni, o de Comme des Garçons o de cualquier otra firma carísima y mega vanguardista). Si preferimos sonar más poéticas y menos frívolas, podemos hablar de inspiradores atardeceres en la playa o campos de amapolas en flor.
Pero vamos al lío. Como soy una especie de urraquilla que no tira nada, tengo un millón de retales, que guardo para un "porsiaca". Y mira por donde, me sobró un cuadrado de buen tamaño de una tela tailandesa, la primera que les había comprado a los amigos de T-las del mundo y se me ocurrió pegarla en una camiseta. Así nació este concepto que he aplicado después en múltiples ocasiones.
Lo único que hay que hacer es medir la camiseta, medir la tela y coserla con punto zigzag muy tupido (largo de punto al mínimo, ancho de punto, si la máquina lo tiene, al 1-2). Después se recortan las rebabillas con mucho cuidado de no meter un piquete y cargarte la camiseta (lo advierto porque me ha pasado) y ya está. De los chinos al diseño más actual en un ratito.

Materiales:
  • Camiseta lisa de los chinos o del Lefties, por ejemplo. La satisfacción es mayor si cabe si encima la camiseta te ha costado dos duros.
  • Trozo de tela que tengas perdido por un cajón. Si el color le va bien a la camiseta, mejor, si no, dices que buscabas un diseño rupturista y en paz.
  • Hilo a tono.
  • Caradura para decir luego que te ha costado muchísimo trabajo y que has pensado muchísimo en el diseño.

Verde y morado, combinación ganadora


Esta puedes decir que te inspiraste en "Los Girasoles" de Van Gogh y quedas como una reina
Pueden hacerse variantes con la misma técnica, como esta jeta-bolsa, con un trozo de loneta y un recorte de una camiseta vieja.

La técnica. Zigzag, recortar y listo.

¡Soy Super Coco y estoy pegado en una bolsa!


Se que no podré engañar facilmente a las chicas de RUMS, que son todas expertas costureras, pero, como se trata de echarle cara, ¡voy a intentarlo!

viernes, 29 de mayo de 2015

El batik y yo. Capítulo 3: De Finlandia a Indonesia en un solo vestido

Mi romance con el batik no se acaba, nos amamos y nos somos fieles hasta que el frío del invierno nos separe. Pero hasta entonces, nos quedan por lucir muchos vestidos FFF (Fácil, Fresquito y Favorecedor y en inglés añadimos dos "Fs" más: Fucking Fabulous).

Materiales:
  • Tela de batik indonesio: 2 x1,10 metros. Sobró solo un trocito del lateral,  justo el que usé para hacer las mangas, ya que el vestido lleva mucho vuelo
  • Tela de punto de camiseta en algodón negro: 0,50 x 1,50 metros.
  • Hilo a tono.
  • Revista Ottobre Design 2/2015. La revista es la parte finlandesa del asunto.
Técnicas
  • Costura a máquina simple
  • Costura a máquina en zigzag para el sobrehilado
  • Remate a mano de la tira al bies del cuello.
Como siempre, la maravillosa tela viene de la mismísima Indonesia, de manos de T-las del Mundo. Algodón 100% de muchísima calidad y unos estampados espectaculares. Mi amiga Lola, que ya conocéis por su famosa camiseta flamenca, escogió una muy vistosa, con un estampado de flores verdes sobre fondo negro y  justo antes de que empezara la temporada de verano, encontré un hueco para hacerle un vestido.
Como casi todas las telas de esta tipo, lleva una cenefa inferior, así que hay que cortarla a lo ancho, no a lo largo y con el ancho solo daba para la falda del vestido. Por eso el cuerpo está hecho de punto de camiseta en negro. Para las mangas he aprovechado la cenefa lateral de la tela.
Manga florida
Tablas, tablas y más tablas

El patrón del cuerpo está sacado de la revista Ottobre nº 2/2015 (es justo el vestido de la portada y el modelo nº 6 que podéis ver aquí). El vestido original lleva una doble falda muy airosa, que haré en alguna ocasión, pero no había suficiente tela y además, al llevar un corte oblicuo, se perdía parte del estampado.  La falda está cortada en cuadrado para aprovechar al máximo la tela y va tableada. Ni el bajo ni las mangas necesitan dobladillo, ya que se aprovecha el orillo de la tela. 

El escote lleva un remate de bies de la misma tela, realizado con mi técnica favorita, que podéis aprender aquí.

¡Y aquí está la bella protagonista del reportaje!


 Mi súpermodelo: Lola Falantes. ¡Es fácil coser para chicas así!

Fotos: La Dalia Azul

jueves, 21 de mayo de 2015

El Batik y yo. Capítulo 2: Vestido recto de batik indonesio

Sigue mi historia de amor (correspondido) con el batik. En esta ocasión, es batik indonesio, traído de lejanas y tropicales tierras, como no, por nuestros fabric dealers favoritos: T-las del Mundo .
El estampado consiste en motivos geométricos en azul, negro y dorado, dispuestos en franjas horizontales, por eso me parecía una pena cortarla mucho (y además estaba floja ese día, ¡qué diantres!) así que lo suyo era un vestido totalmente recto, estilo túnica, que hiciera lucir bien los colores y formas. Y al ser suelto es muy fresquito, a pesar de tener manga. El patrón es el vestido nº 124 del Burdastyle 11/2013, que podéis ver aquí. ¿Qué se parece como un huevo a una castaña? ¡Pues no! He abierto el escote, que era muy cerrado para un vestido de verano y he acortado las mangas. Bueno, también lo he entallado un poco porque era demasiado recto ¡pero el resto es igualito!

Enamoradita del batik
 
La tela es muy fácil de cortar y coser y, a pesar de ser de algodón 100%, no se arruga casi nada. El estampado va en horizontal, lo que te obliga a cortar a contrahilo. Los orillos se aprovechan para no tener que hacer dobladillos ni en el bajo ni en las mangas y hacer aún menos cortes al estampado. El paraíso de las vagas como yo, vamos. Para compensar tanta indolencia, el remate del cuello lo hice con bies de la misma tela y lo rematé a mano, hala, para que no se diga. Corté la cinta al bies con esta técnica estupenda y facilísima que me enseño una de mis blogueras americanas favoritas: The Scientific Seamstress. 

Ni un solo dobladillo. El colmo de la flojera.


Materiales:
  • Tela de batik indonesio: 2 x1,10 metros. Con la talla 36 sobra un trozo bastante grande, más o menos 75 cm.
  • Hilo a tono.
  • Revista Burdastyle 11/2013
Técnicas
  • Costura a máquina simple
  • Costura a máquina en zigzag para el sobrehilado
  • Remate a mano de la tira al bies del cuello.
¡Y ahora, a lucirlo, que ya es tiempo!

miércoles, 13 de mayo de 2015

El batik y yo. Capítulo 1: Vestido morado de batik tailandés

Como todo el que haya leído la wikipedia sabe, el batik es una tela estampada por la técnica de encerado, que permite superponer colores y motivos. Estas telas son muy típicas de Tailandia, la India y otros países, sobre todo Indonesia, donde son de mucha calidad.
Nunca me han atraído mucho las telas "étnicas", pero sí me apasionan los estampados de muchos, muchos colores y este tipo de telas se llevan la palma en esto. Y en esto conocí a T-las del mundo, granadinos que se van por los países más exóticos y tropicales a comprar telas preciosísimas. Lo primero que les compré fue una tela morada con flores que habían traído de Tailandia. Con esta me hice un vestido muy sencillo, basándome en un vestido viejo que me encantaba y que tomé como patrón. Aproveché para ensayar una técnica que me gusta mucho y que entonces había usado muy poco: el frunce con hilo elástico. La técnica la aprendi en este tutorial en un blog americano: Pretty Ditty (el blog es un poco cursi, pero los tutoriales son buenos). Hay otros, pero este lo explica muy bien y aunque no sepas inglés las fotos son muy claritas.
Cosiendo este vestido descubrí varias cosas que me hicieron súperfan de este tipo de tela:
  • Aunque es algodón 100%, se arruga muy poco y mantiene un aspecto magnífico después de muchos lavados.
  • Es un gustazo para coserla. Se corta bien, no se deshilacha en exceso y no es ni muy fina ni muy gorda. La tela ideal.
  • Los estampados suelen ir a contrahilo (a lo ancho en lugar de a lo largo), ya que estas telas están pensadas para enrrollárselas por el cuerpo como un pareo. Esto te permite aprovechar el orillo como cenefa inferior sin tener que hacer dobladillo.
  • Como los estampados son muy espectaculares, las telas "piden" cortes muy sencillos, con pocas piezas, para que luzcan bien los colores y formas. Esto permite hacerse una prenda en dos patadas.
  • El color, el color y el colorrrrrrrrrrrrr.
Y así quedó este vestido, hecho en una mañanita: 

Escote y cintura con hilo elástico

Y vestido entero. Flores sobre estampado geométrico, combinación muy original