Después de un par de semanas dedicada a
las chuminás campestres...digooo...a la rigurosa investigación científica sobre
el síndrome de la costurera y sus
peores síntomas, esta semana ya toca coser algo de verdad y enseñarlo en
RUMS.
Como buena cinéfila, un modelo de falda que se llame "Barbarella", esa locura pop protagonizada por Jane Fonda, me tiene que gustar. Por cierto, si no habéis visto esa peli aún, salid corriendo a buscarla, os vais a reír un montón y seguro que sacáis un par de ideas del vestuario sexy-futurista que diseñó Paco Rabanne (creo que por ahí le empezó a
Paco la ida de olla con las naves espaciales).
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| Este es uno de los diseños más discretos. |
Por eso, cuando
comenté el Burda Vintage de 2015 dedicado a la moda de los 60, ya os anuncié que este era de mis modelos favoritos, sobre todo la faldita. El nombre, el charol, los brillos...todo me llamaba.
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| Como sé que no os acordáis, este es el modelo original del Burda Vintage 2015 |
El mayor inconveniente era encontrar la tela de charol y los broches metálicos del cierre. Pero los dioses de las rebajas vinieron en mi ayuda y encontré una tela de polipiel con acabado absolutamente plasticoso y acharolado en negro en
Julián López a 7 euritos de nada el metro. Y los broches, busca que te busca, los encontré en
amazon.es, a 6 euros los 30 broches (10 de cada color) con una herramienta para colocarlos, más 3 euros de gastos de envío.
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| Bodegón de remaches. Los instrumentos de trabajo de la costurera pueden ser muy insospechados |
Al final he usado medio metro de tela y 8 broches (la falda lleva solo 6, pero me cargué dos por usar el martillo con demasiado entusiasmo), así que el caprichito de tener una mini acharolada me ha salido estupendo: 3,5 euros de tela y 3 euros de broches ¡una ganga!. ¡Y encima tengo un nuevo súper poder! ¡He aprendido a colocar broches y remaches!
La falda no es más que una faldita básica, un poco evasé y con algunos detalles curiosos. Por ejemplo, lleva cuatro pinzas por cada lado en lugar de dos, supongo que para no hacer una pinza grande que hubiera sido más difícil de doblar en un material tan rígido. También tiene unas tapetas o falsos bolsillos laterales muy resultones. Y el cierre delantero con broches queda bastante
sersi.
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| Pinzas. Dos en cada lado y afianzadas con una segunda costura. Queda bonito y aplana la tela, que es muy rígida |
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| La tapeta queda así de mona |
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| Y la falda, así de ajustadita |
Pensaba que la tela iba a ser muy difícil de coser, pero no. La gran ventaja es que no se deshilacha, así que no hay que remallar ni sobrehilar y se corta estupendamente. La única precaución es que hay que usar una aguja especial para telas de piel o polipiel (que se encuentra en cualquier mercería). Estas agujas están menos aguzadas para no romper el tejido. También es conveniente usar alfileres lo más finos posible para señalar y sujetar sin agujerear (mucho) la tela. Y, por supuesto, planchar con un paño y con calor medio, para que no se estropee el acabado plasticoso, que es lo que le da calidad al modelito.
Ah, no es estrictamente necesario, pero si tenéis un prensatelas de teflón, es conveniente usarlo para que la tela corra mejor.
El modelo original no llevaba cinturilla, pero yo se la he puesto porque me resulta más cómoda. Los ojetes decorativos que llevaba el modelo original en el bajo no logré encontrarlos por ninguna parte, así que prescindí de ellos. Además, la falda ya lleva suficiente metal y no queremos pitar en los aeropuertos, ¿verdad?
Resumo
los materiales:
- Medio metro de tela acharolada.
- 6 broches automáticos para remachar (y alguno de repuesto, por si se va la mano con el martillo, que os conozco).
- Aguja de máquina especial para coser piel y polipiel.
- Hilo a tono.
- Alfileres finos.
- Prensatelas de teflón (opcional, pero facilita la costura).
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| Y no podía faltar la foto haciendo el indio (en el Archivo de Indias, claro) |