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jueves, 7 de septiembre de 2017

Vestido "Shanghai Girl"

Todo empezó una tarde de agosto en el metro de Shanghai -- ¿os habéis fijado qué cosmopolita suena esto? --, allí estábamos, viajando hacia Pudong y disfrutando del aire acondicionado en una tarde sofocante, cuando entraron dos mujeres, madre e hija, al parecer. Ambas elegantes y la hija en particular, bellísima y con una de esas pieles de porcelana que solo se ven el Oriente. Pero aparte de su belleza (de esas que hacen que una dude de su heterosexualidad), nos llamó la atención el vestido que llevaba. Era blanco y de dos capas. La primera, la capa interior, de seda o viscosa un poco brillante, de corte recto y algo suelto, con solo dos pinzas en el pecho. La capa exterior era una organza transparente, pero un poco rígida, con un corte un poco más amplio y sin pinzas. Ambas capas unidas por el cuello y las sisas. En la parte trasera del cuello llevaba una cremallera vista, embellecida con una cinta de la misma tela del vestido interior. El efecto era envolvente, muy delicado y lleno de movimiento, ya que la organza exterior era muy vaporosa, pero a la vez, muy sencillo y cómodo, porque ambos vestidos iban muy sueltos.
Me llevé todo el viaje tomando nota mental de los detalles. El vestido, además de bonito y original, tenía todos los detalles que delatan una prenda no comprada, sino hecha por una modista (y una muy buena, además). La chica estaba justo al lado, así que me dio un poco de cosa hacerle una foto, pero puedo aseguraros que estaba muy, muy bien confeccionado.
Cuando volví, me di una vuelta por las rebajas y, mira tú por donde, que me encontré un lino con mezcla de viscosa (¡mejor, menos arrugas!) y una organza de seda del mismo color y las dos a muy buen precio. 
Mi idea era buscar un patrón de vestido vestido recto y sencillo y cortarlo dos veces: una en el lino, con las medidas exactas y otra en la organza, dándole un poco más de vuelo.
Seda y lino, que una se merece todos los lujos...
Encontré el vestido nº 109 del Burda 4/2013, que hice hace años en una tela de punto. De este modelo me gustan las sisas un poco metidas y las pinzas, que no van en el busto, sino en la sisa y ajustan muy bien.
Pinzas pequeñitas en la sisa. Y fijáos en que está ligeramente entallado
Corté dos vestidos. El primero en lino, con el patrón original tal cual, con un ligero entalle y pinzas en la sisa. Hice dos mini modificaciones: corté la parte trasera en dos para dejar una costura central en la que insertar la cremallera y lo alargué para que quedara justo en la rodilla. Para el segundo vestido copié el patrón y, a partir de la sisa, hice una línea totalmente recta, sin entalle alguno, dándole un poco más de vuelo en el bajo y unos 5 cm más de largo que el vestido interior. Con ese segundo patrón corté la organza. He de decir que les tengo bastante respeto a las telas finas y vaporosas y que este respeto está más que justificado. Cortar el vestido exterior fue una pesadilla, la tela se movía, no había forma humana de cortarlo recto...eso sí, al menos no se deshilacha.
Montarlo no es tan complicado, menos mal. Os cuento:
  • Primero cierras las pinzas del vestido interior y lo coses entero: costuras laterales, trasera y de los hombros. Solo se dejan 20 cm en el cuello para la cremallera
  • Haces lo mismo con el vestido exterior, solo que sin pinzas. Al ser una tela transparente, es conveniente coserlo con costura francesa para que quede más curioso.

Voy a pgepagar una sena de picoteo y después voy a coseg esta costugga fggansesa
  •  Pones el vestido exterior encima del interior, revés con derecho y los fijas en sisas y cuello con alfileres, cuidando de que coincidan las costuras.
  • Coses juntos los dos vestidos por el cuello y por las sisas. Yo los cosí con costura y luego los remallé juntos, para más seguridad. Cuando fuí a rematar con el bies, me di cuenta de que quedaba el borde muy grueso y tuve que recortarlo, pero aún así aconsejo remallar, ya que las dos telas quedan más afianzadas para la manipulación posterior y además, así no se deshilachan.

Di sí al remallado
  • Colocas la cremallera trasera, uniendo también los dos vestidos. Yo la dejé a la vista porque me gustaba el contraste de color, pero se puede poner de forma normal o incluso una invisible.

Alfileres a cascoporro
  • Cortas cintas al bies de la organza para rematar cuello y sisas. Mucha paciencia con esto, porque cortar el ángulo exacto en este tipo de telas es el horror.

Cuéntale a esta tela lo que es un ángulo recto
  • Recortas el remallado y colocas el bies. Como la organza no se deshilacha, eso te permite recortar por el interior sin rematar y así queda aún más fino.

Recortado justo al borde y ya está
  • Fijas el largo del vestido interior y coges el dobladillo.
  • Fijas el largo del vestido exterior, que debería ser más largo que el interior. O quizás más corto, la cuestión es que se vea claramente que hay dos telas distintas y el efecto del movimiento entre ellas, porque, si no, ¿para qué nos estamos tomando todo el trabajo de hacer dos vestidos?
  • El dobladillo se hace con la técnica del zigzag por el borde, que ya os enseñé en esta entrada ¡y que queda estupenda en telas finas!

Queda tan profesional y tan limpio, que casi ni me creo que lo haya hecho yo
  • Para rematar del todo, se puede ribetear la cremallera con la misma tela o ponerle un adorno abajo, que es lo que he hecho yo, en este caso con un trozo de lino del vestido interior.
 ¡Y ya estás lista para hacer turismo!
Castigada de cara a la columna

El vestido se ve poco, pero el Alcázar sale precioso
Aquí, sí
Y como acabo de enterarme de que RUMS se despide, así que ¡allá vamos!

jueves, 15 de junio de 2017

Coser para las amigas: la falda de lino verde de Maribel

Mi amiga  Maribel --  la dueña de esta falda -- es chic hasta decir "basta" y quedaría preciosa en las fotos, pero dice que no quiere por aquello de la intimidad. Y a mi me encanta y me conmueve que ella piense que por salir aquí la va a ver mucha gente, como si yo tuviera tantísima audiencia. ¡Que yo os aprecio muchísmo a todas las que me leeis, pero soy consciente de que tampoco sois una gran multitud! Aún así, respetando su deseo, solo saldrá la prenda.

Os contaré que coser para alguien tan elegante es una responsabilidad, no creáis. Sabía que tenía que hacer algo simple, pero impecable. Empezamos pensando en un vestido, pero al final "me sacó" dos faldas (¡a pesar de su apariencia amable, es una negociadora durísima!) de las cuales enseñamos ahora solo una que, por fin, tras árdua persecución de casi dos años, he conseguido fotografiar.
Tiene cabeza (y muy buena, por cierto), pero no quiere que salga

La tela es el ya famoso lino verde hoja que habéis visto en  la faldita pantalón que enseñé hace nada,  la falda "Summer in the city" y la blusa Polly. En total, he hecho cuatro prendas de esta tela: dos faldas, una blusa y un pantalón corto. Todo un éxito de mi campaña de aprovechar retales al máximo. Y más si son telas tan fantásticas como esta.

La falda de hoy es un patrón básico de falda con una pequeña variación: dos fondos o tablones, uno en la parte delantera y otro en la trasera que sustituyen a la abertura para darle amplitud a la prenda.
El patrón es la falda nº 2 del Burda Clásicos de 2013 (revista que comentaba aquí). Es una falda recta, con dos pinzas delanteras y dos traseras. Un modelo sin mayor complicación, pero que siempre queda muy bien (ya lo he hecho varias veces y en varias tallas). Normalmente lleva una abertura trasera, pero esta vez se sustituye con los tablones.
El lino se arruga mucho, ya se sabe, pero se ve el tablón trasero y lo bien que se ajusta por detrás

Y para acabar, los detalles de costura que le dan el puntito:

Cinturón y hebilla forrados de la misma tela y cinturilla con trabillas. Esto queda muy, muy profesional

Tapetas decorativas a modo de falsos bolsillos para adornar el delantero.

Como ya habéis visto, la falda queda muy ajustadita y por eso, aunque sea de verano, ha sido necesario ponerle forro. Y como ya es una falda bastante seria, el forro es de un color precioso, entre naranja y salmón. Me encanta poner detalles en las prendas que solo ve quien las lleva puestas. Me parece que es uno de los encantos de llevar una prenda que ha sido pensada solo para tí. Y como es solo para la dueña, el forro no lo enseñamos y se quedará como un secreto entre Maribel y yo, ¡ea!

jueves, 1 de junio de 2017

Aprovechando retales. Falda pantalón de lino verde

¡A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a comprar telas! ¡Ni cremalleras, ni broches, ni un centímetro de cinta más hasta que no aproveche todo lo que tengo perdido por los cajones!
Así de dramática se puso la Dalia hace unos meses y, aunque ni ella misma se lo creía demasiado, lo está cumpliendo. Y basta ya de hablar de mi en tercera persona, que suena muy raro.

En esta temporada de sobriedad y virtud aprovechadora he sacado adelante dos vestiditos de niña, una falda de tul con una camiseta a juego y lo que os voy a enseñar hoy.
La tela que me llamó con penita desde un cajón -- "Tereeeeee, soy muy fresca para el verano y con un color muy combinableeeeeeeeee"", me decía, la pobre -- era un lino verde con el que le hice a mi amiga Maribel una falda muy bonita (pero de la que no ha querido mandarme fotos, la muy petarda) y para mi cuerpo serrano dos prendas que he usado y sigo usando muchísimo, tanto conjuntadas como por separado: la falda "Summer in the city" y la blusa "Polly" . "
Quedaban tres trozos bastante grandes y casi cuadrados y algunos más pequeños e irregulares. ¿Qué hacer? ¿Una falda? Tendría que ser pegadita, que no hay mucho material, y además ya tengo una falda de esa tela...¿Una blusita? Pues lo mismo, ya tengo una, va a parecer que voy de uniforme siempre...¡Ya está! ¡Un pantalón corto!
Siempre tengo problemas para encontrar pantalones cortos que me gusten, porque suelen oscilar entre la bermudita monjil (arggggggg) y la braga vaquera (más argggggggg).

Las piezas pequeñas son ideales para aprovechar telas
El patrón es el short nº 112 del Burda 7/2014.  El punto que me ha hecho escoger este patrón es que cada pernera va dividida en dos, lo cual resultaba ideal para aprovechar mis trozos pequeños de tela. Además, le he añadido cinco centímetros de largo para transformarlo en una faldita pantalón.

Divide (el patrón) y vencerás
Para cortar un patrón con poquita tela hay que tener en cuenta varias cosas. La primera es que no podrás cortar el patrón con la tela doblada, así que tienes que tener cuidado de cortar las piezas encontradas. Además, es más trabajoso porque tienes que cortar cada pieza por separado.
También está el estampado. En este caso, al ser una tela lisa, no hay dificultad, pero si tiene dibujos, también tendrás que acordarte de casar los estampados si es posible o, si no, al menos que vayan todos en la misma dirección.
Al final, de cada trozo grande de retal he sacado dos o tres piezas de patrón (eran 8 en total, más las dos de bolsillo), los bolsillos de una pieza alargada y la cinturilla y las trabillas de diversos trozos más pequeños que no servían para casi nada más. En la cinturilla he podido satisfacer una manía mía: aprovechar los orillos de la tela para no tener que rematar. Fijáos en la foto.
Ah, y para la cara interior de los bolsillos he cogido un trozo de forro azul turquesa que andaba también por mis cajones. Y la cremallera venía en un paquete de cinco de colores variados. Es verde y queda muy bien, pero si no, hubiera puesto una negra, marrón o lo que hubiera: estaba dispuesta a cumplir a rajatabla lo de no comprar NADA.

Mirad como se aprovechan los orillos para hacer una cinturilla más limpita


Aunque no te pongas cinturón, las trabillas siempre quedan bien

Cremallera verde, pero podía haber sido de cualquier otro color


Los botones, por supuesto, también aprovechados



Y como estoy loca de contenta desde que mi remalladora funciona bien, he dejado el dobladillo sin rematar, ¡ahí, a lo loco!
¡Sin dobladillo! ¡¡Cuánta osadía!!

Y al final me ha quedao una prenda muy cómoda, estupenda para ir en bici.
Posando
Y lista para salir por ahí
Y ahora me voy a RUMS, que seguro que hay montones de cosas chulas.

jueves, 18 de mayo de 2017

Los vestidos de niña más cómodos del Universo

Tela e hilo elástico, no hace falta más

Lo primero, como siempre, es tomar las medidas. Para una niña basta con medir el contorno del pecho, el largo desde el escote hasta el dobladillo y el largo de las tirantas (la distancia desde donde queremos que llegue el escote hasta el hombro). Normalmente en una niña no habrá mucha diferencia de medida entre pecho, cintura y cadera, así que con esto nos bastará.
Una vez hecho esto, cortaremos dos rectángulos que tengan el largo que hemos medido para el vestido y de ancho la medida del pecho entera. Después tendremos que fruncirlas a la mitad y esto nos dará el vuelo necesario para la falda. Hay que dejar unos 4 cm por abajo para el dobladillo y otros tantos por arriba para la cabecilla, que le dará gracia al asunto. Los laterales llevan un margen de costura de un centímetro.
Una vez cortados los rectángulos, recortaremos un cuarto de círculo en cada lateral superior para formar la sisa. También puede hacerse sin sisa pero no será tan cómodo. En este punto remallaremos o sobrehilaremos todos los bordes. Seguidamente haremos el dobladillo superior que formará la cabecilla del fruncido.
Y ahora toca fruncir. Empezamos por señalar: El hilo elástico para fruncir irá en la canilla, así que las señales tenemos que hacerlas por el derecho de la tela. Y por eso tendremos cuidado especial en usar un señalador que se quite con facilidad. A mi me gustan mucho los rotuladores que se van con el calor de la plancha, pero no valen para todos los tejidos, así que habrá que probar antes en un retal. Yo las he marcado a un centímetro, pero puede ser un poco más o un poco menos.

Paralelas y para listas (perdón, no he podido resistirlo)
Marcaremos todas las filas que queramos fruncir, desde el borde de la cabecilla hasta que queramos.  Yo creo que como mejor queda es hasta más o menos debajo del pecho, pero si os enviciais y queréis seguir hasta la cintura, pues adelante.
Y ahora, por fin, vamos a empezar a fruncir. El hilo elástico lo colocamos en la canilla. La canilla hay que rellenarla a mano y además habrá que reducir la tensión del hilo inferior. ¿Que cómo se hace eso? Hay que colocar la bobina en el portabobinas. Como el hilo elástico es más gordito pasará con alguna dificultad. Normalmente el portabobinas tendrá un tornillo en algún sitio y habrá que ir aflojándolo y probando, hasta que veamos que el hilo pasa bien (tampoco demasiado flojo). ¡Ahora ya sabéis para qué sirve el destornillador que venía con la máquina de coser!

Tornillo y destornillador, una pareja perfecta

La tensión del hilo superior superior es la habitual, pero poned el mayor largo de puntada posible.
Antes de empezar, varias advertencias:
  • Si eres de las que se traumatiza cada vez que se le acaba la canilla en mitad de una costura respira hondo: se te va a acabar MUCHAS veces. Recordad que la canilla se llena a mano y que el hilo elástico es mucho más gordo que el normal, así que... tranquilidad...ommmmmmmmmmm...

Repite conmigo: ¡Se acaba la canilla y no pasa nada!

  • No cierres las costuras con puntadas al revés, déjalas sueltas y con bastante cabo sobrante de los dos hilos. Luego te explico por qué.
  • Cuando lleves varias costuras, la tela se empezará a fruncir (claro, para eso estamos haciendo esto, ¿no?). Debes ir estirándola, pero suavemente.
  • Igualmente, cuando lleves varias costuras, como la tela se va encogiendo por el elástico, te dará la impresión de que la costura se te va torciendo. Mantente firme y no te dejes engañar, que para eso te has tomado el trabajo de hacer las señales. Síguelas al dedillo y verás que el resultado es tan recto como...no sé, como algo muy recto, una regla, un carretera de la Meseta, una flecha, la disciplina de la señorita Rottenmeier, la masculinidad de Pérez Reverte...
Aquí ya se empieza a fruncir

Y aquí ya fruncido, por el revés

Y por el derecho. Las marcas se quitan con un golpecito de plancha

Una vez has acabado, mide a ver si la medida de cada pieza una vez fruncida equivale a la mitad de la medida del pecho. Lo más probable es que sea mayor, ya que el hilo elástico es flojito y no frunce mucho. En ese caso, tendrás que fruncir un poco tú tirando y anudando los extremos. Ya te dije que no remataras las costuras con puntadas del revés. Pues ya sabes  el porqué. No te preocupes mucho por los nudos y los hilos sobrantes, porque cuando cosas las piezas quedarán sólidamente rematados y podrás cortarlos tan ricamente.
Y ahora te queda solo hacer cuatro tiras de la misma tela con la medida que tomaste al principio de escote a hombro más lo que quieras dejar para un lazo o nudo. Esto permitirá ir alargando el escote y el vestido conforme su dueña crezca. Si quieres trabajar aún menos o no tienes más tela, una cinta comprada te hará el avío. Cuando tengas las tiras preparadas, las coses al vestido, claro, para que las vas a querer si no.

Lacitos a gogó

Solo te queda hacer el dobladillo y listo. Si te encuentras inspirada y te has quedado con ganas de fruncir, puedes añadir un volantito en el bajo.

Rosa primaveral


Azul y amarillo, colores playeros
Para las niñas son fresquitos, no aprietan y pueden correr y saltar. Para las madres, se lavan bien, no hay que plancharlos y, como estiran, pueden servir varias temporadas, incluso pasan de vestido a blusita.

jueves, 10 de marzo de 2016

Tutorial: Patrón del vestido "Abogada Malvada"

Qué me gustan los bodegones con cosas geométricas.
En episodios anteriores de "La Dalia Azul"...

La Dalia se veía atrapada por un vestido diabólico, pero al final triunfaba gracias a su habilidad sin par. En el presente capítulo nos explica cómo se las arregló para salir airosa. ¡Un making of como los de las series de verdad!

O, dicho de forma menos peliculera...

Tras publicar el vestido "Abogada Malvada" algunas me habéis preguntado por el patrón  así que, en vez de contestar una a una, me he entretenido en hacer un tutorial para detallaros cómo le he hecho.

Materiales (para una talla 36 y largo por encima de la rodilla):
  • Un metro de la tela principal de ancho 1,50 o 1,40.
  • Unos 25 o 30 cm de la tela secundaria.
  • Hilos a tono.
  • Cremallera invisible de 60 cm.
  • Botones decorativos (opcional).

Cuerpo delantero:
Partimos del patrón básico de vestido recto. Como el modelo no es simétrico, de la parte delantera hay que hacer el patrón completo, es decir, las dos mitades. Para facilitar la tarea, es muy conveniente que lleve corte en la cintura.

En la foto se ven las vistas separadas de cuello y sisas, pero cuando cortas el patrón de primera, la pieza superior es solo una.

Triángulos insertado en el cuerpo:
Mide y dibuja el triángulo a la altura que quieras. Yo lo hice debajo del pecho para que no se solapara con la pinza. Para facilitar la tarea, aunque el triángulo no llega hasta la otra costura lateral, hice el corte completo de lado a lado. Una vez trazado, lo recortas.
Y este es el famoso triángulo.

En la parte baja del cuerpo queda una pieza pequeña que es la que casa por arriba con el triángulo del cuerpo y por abajo con el de la falda.
Por tanto, nos quedan en el cuerpo tres piezas: una más grande en la parte superior, el triángulo y una pequeña y estrecha abajo. En la foto del cuerpo delantero se ve bastante bien.

Sisas cuadradas:
Para transformar las sisas de redondas en cuadradas, solo tienes que dibujar la línea y recortar. Mi consejo es que la sisa delantera la midas bien sobre el cuerpo y no la cortes mucho, para que después no se te vea el sujetador. En la espalda sí puedes hacerla más pronunciada.
Aquí se ve que la sisa trasera es más pronunciada que la delantera
Falda delantera:
También hay que hacer el patrón entero de los dos lados, ya que tampoco es simétrica. Como lleva el triángulo en la cintura, es conveniente suprimir las pinzas ajustando más las costuras laterales y el vuelo.

Triángulo insertado en la falda:

Mide y dibuja el triángulo a la altura que quieras. En mi caso, lo hice justo en la cintura, por eso en la parte superior va un poco curvado y no lleva pinzas para que encaje bien. Recorta el triángulo.


Cuerpo y falda traseros:

Esta parte sí es simétrica (¡menos mal!), por ello se puede hacer el patrón de la mitad solamente. Va cortado en la cintura, como la parte delantera, claro y también al centro para la cremallera y la abertura trasera. Lleva pinzas en el cuerpo y en la falda, pero porque yo lo quería muy entallado, pero puede llevarlas solo en el cuerpo, solo en la falda o en ninguno de los dos, si lo quieres más recto.

Por fin una pieza que se puede cortar a la mitad
Pinza grande, ande o no ande. Entallando como si no hubiera un mañana.
Vistas del cuello y las sisas:

Una vez cortado el vestido, vuelves a coger el patrón y mides en cuello y sisas 3 cm hacia dentro. Trazas la línea y recortas las piezas (solo es necesario en un lado) y ya está. Si no quieres ponerle vistas, también puedes rematar con cinta al bies.

Traseras a la izquierda y delanteras a la derecha.

Godet:
La falda tiene que llevar una abertura salvo que tengáis pensado no andar nunca jamás (andar está muy sobrevalorado, pero puede ser necesario a veces). Puede hacerse una abertura simple, pero con poco trabajo nos hacemos algo mucho más gracioso: un godet.
Mide el lateral de la abertura trasera que quieras (unos 20/25 cm. está bien), contando también con la medida del dobladillo del vestido (en mi caso, 3 cm.). Decide qué ángulo quieres y traza la mitad en papel con un compás (¡creo que no usaba compás desde el cole!). Después se corta doblado.

¿Parece una cuña de queso o es que aún no he desayunado?
Así de pulcro queda por el revés.

Montaje

Delantero
1- Cerrar las pinzas del pecho. Planchar hacia abajo
2- Coser la pieza superior del cuerpo delantero con el triángulo. Planchar muy bien.
3- Coser la pieza inferior del cuerpo al triángulo. Planchar muy bien (pero que MUY bien).
4- Habrá quedado un trocito de las dos piezas azules sin coser justo al final del triángulo. Coserlo, cerrando así la pieza del cuerpo. Planchar de nuevo. Ahora ya podemos trabajar con el cuerpo delantero como si fuera una sola pieza.
5- Coser la pieza del triángulo de la falda a la pieza inferior de la falda. Planchar. Y ahora también trabajamos con la falda delantera como una sola pieza.
6- Coser las dos piezas de falda y cuerpo. PLANCHAR como si os fuera la vida en ello.

Trasero
7- Cerrar las pinzas de cuerpo y falda, si las llevan. Planchar, again.
8- Coser las piezas superiores a las inferiores. Si lleva pinzas en ambas, tener mucho cuidado de que coincidan. ¿Y qué se hace ahoraaaaa? Pues sí, justo eso.

Delantero+trasero+remates
9- Coser las piezas traseras al delantero, haciendo que coincidan las costuras de la cintura y las sisas. Planchar las costuras abiertas (¿creíais que se me había olvidado?)
10- Medir en el centro trasero la abertura para la cremallera (unos 60 cm) y la abertura inferior para el godet. Señalar las dos con alfileres y cerrar lo que quede en medio.
11- Colocar vistas en cuello y sisas. Un día de estos haré una entrada detallada del método para que queden impecables, pero no será hoy. Rematarlas a mano. Dejar unos centímetros en la parte trasera del escote sueltos para meter la cremallera.
12- Colocar la cremallera invisible.
13- Rematar a mano la parte trasera del cuello con la cremallera por dentro.
14- Coser el godet. Y hacer "yasabéisqué".
15- Coser el dobladillo a mano. Coser los botones a mano también.
16- Una última plancha general y luego abrir una botella de cava bien fresquito para celebrar la victoria.


Y ahora, a pasarse por RUMS para ver qué se cuece por allí...

jueves, 3 de marzo de 2016

Mi segundo patrón: el vestido "Abogada Malvada"

Soy muy fan de la serie The Good Wife, aunque la última temporada esté siendo más bien flojita. Me gustan las tramas, los personajes principales y los secundarios. Uno de estos personajes secundarios lo interpreta Mamie Gummer que, por si no lo sabéis, es hija de Meryl Streep. Pues bien, el personaje es una abogada que va de inocentona y buena chica, pero en realidad tiene más peligro que  MacGyver en una ferretería (o que yo en una tienda de telas en rebajas). La clásica mosquita muerta, vaya. En el capítulo 2 de la 7ª temporada, esta abogada retorcida y lista lucía esta maravilla:
No me digáis que no se parece a su mamá.

Aquí se ve mejor el vestido. Es de Escada, que no es una firma
que me guste mucho, pero este modelito es genial.
El escote drapeado no me entusiasma, pero el corte entallado y los insertos triangulares en otra tela me dejaron emocionada. Tenía que hacérmelo.
Justo entonces empezamos en la clase de patronaje con el patrón básico del vestido y vi el cielo abierto. Podía aprovechar y transformar el patrón básico. En realidad, quitando el drapeado, se queda en un vestido recto y entallado, la gracia y la complicación está en los detalles.
Este es el patrón del cuerpo delantero solamente. Vaya puzzle.
Para darle otro toque de costura gracioso, las sisas las hice cuadradas en lugar de redondeadas. Y en uno de los hombros he puesto un falso cierre con botones. Preciosos botones aprovechados de un vestido antiguo de mi madre, por cierto.
Sisa cuadrada y rematada con vistas.

Estos botones tienen, calculando por bajo, 40 añitos y mira qué jóvenes están.
Y, manos a la obra, decidí las telas: una azul oscuro de algo parecido al lino, pero con más cuerpo y más mezcla de fibra (mejor, así se arruga menos) y una de lino de verdad en rosa ciclamen que hacían un bonito contraste.

Aquí se ve muy bien el botón y la trama de la tela azul, que es muy bonita.
Como la parte trasera quedaba sosa, en lugar de abertura le puse un godet.
Godet por el revés. Se nota que me he comprado la remalladora...
Godet por el derecho, para que veáis lo bien que se me da coser triángulos.
El corte y ensamblaje fueron más fáciles de lo que pensaba, pero la primera prueba resultó un desastre: me había equivocado en las medidas del patrón y el vestido me quedaba enorme. Hubo que reducir caderas, espalda, coger nuevas pinzas... casi hacerlo de nuevo. Un disgustazo, vaya. Menos mal que la parte de los triángulos no hubo que tocarla. La parte buena es que haciendo arreglos aprendes un montón. Y también he aprendido técnicas nuevas, por ejemplo, el corte y la colocación de las vistas en escote y sisas.

Triángulos de otra tela. Son más fáciles de poner de lo que parece y quedan muy originales.
Además, ya sé colocar cremalleras invisibles para que queden invisibles de verdad, que yo antes las colocaba un poco a lo loco. Mirad que chula queda.
Tan invisible como el Hombre Invisible. O más.
Y este es el resultado. Podía haberlo llamado "Vestido Triángulo", pero lo he bautizado "Abogada Malvada" en homenaje al personaje de la serie ¡y también porque me lo ha hecho pasar fatal!

De espaldas, marcando tipito y enseñando el godet.

La sisa y los botones me gustan mucho.

Los triángulos de lino, que le dan calidad al vestido.

Sesión de fotos en invierno con ropa de verano, como las modelos de verdad, vaya.
Y como al final todo ha salido bien, vamos a RUMS  a enseñarlo.

Actualización:  Tutorial del patrón de este vestido.