¿Alguna vez habéis estado enamoradas de una prenda? Sí, ese vestido que os sentaba tan bien, ese pantalón que tenía el color más bonito del mundo, ese pijama que invitaba al sueño o esa blusa de seda tan suave que era un gustazo ponérsela.
Y el disgustazo cuando, de tanto usarlas, esas amadas prendas se rompen. Te dan ganas de cantar por La Más Grande: se nos rompió el amorrrrrrrrrrr de tanto usarlooooooooooooo...¡ay!
Justo eso me ha pasado a mí con mi pantalón naranja de lino y mi blusita de seda marrón con estampado de ¡rabanitos rojos!
Así que, cuando los destrocé a base de ponérmelos y lavarlos no tuve corazón para tirarlos. Tenía que emplear esas telas como fuera. Y quería que fuese una cosa útil, práctica, para usarla mucho.
Y se me ocurrió hacer una bolsa para meter las bolsas de plástico en la cocina. Con la pernera del pantalón que era bastante ancha hice la bolsa. El asa para colgarla es el cuello de la blusa y como adorno los dos bolsillos.
| Esta es mi bolsa de bolsas. Y aprovecho para enseñaros mis teteras que son muy bonitas y decoran mucho |
| Esto era el cuello de mi blusa favorita |
| Y los bolsillos. No me digáis que el estampado no es ideal |
| Rematado por abajo con un elástico para que no se salgan las bolsas |
Y esta es la bonita historia de cómo sigo viendo y usando mis prendas favoritas a diario.
Y con esto y un bizcocho nos vamos a RUMS.



