viernes, 11 de enero de 2019

La locura japonesa: haciendo un patrón de Pattern Magic 3. Parte I: empezando el patrón

Comparto un sueño con muchas costureras: hacer algún patrón de Pattern Magic. Una no es nada original, qué le vamos a hacer.
Con este no se puede salir a la calle
Por cierto, como soy fan de estos libros, he hecho reseñas de los tres, que podéis ver aquí: Pattern Magic 3, Pattern Magic 2 y Pattern Magic.
Lo malo de los modelos de estos libros es que, aparte de ser difíciles, la mayoría no son para salir a la calle (al menos, no en mi ciudad, guardiana de las esencias). Como tampoco me disfrazo ni voy a convenciones de ciencia ficción (algunos modelos son decididamente galácticos), me he decidido por uno de los modelos más normalitos del libro Pattern Magic 3. Que es justamente este:

Soy raro, pero discreto
En realidad es un sencillo vestido de línea "A", sin mangas y al que se le añade una especie de babero en espiral que el libro llama, más elegantemente, un "meandro", como los de los ríos. Y es que estos japoneses son tan poéticos ellos...

Partimos del propio patrón base que nos propone el libro, aunque ignoramos una de las pinzas de cintura y la otra la metemos en la costura lateral, entallando ligeramente (2 cm). Prolongamos el cuerpo con una falda ligeramente evasé (4 cm de diferencia con la cintura). Luego cerraremos la pinza de la sisa, lo que nos dará más vuelo. También cortamos tres centímetros del escote y cuatro del hombro (dos por cada lado). Aviso que aún así queda un escote demasiado pegado para un vestido de verano, así que al cortar le quité uno más del escote para que no estuviera tan agobiado.


¡Esto no ha hecho más que empezar, amigos!
Este es el punto de partida. Patrón base con falda


Cerramos pinza de la sisa y abrimos cuerpo y falda
 Ahora copiamos el medio patrón para tener el delantero completo. Lo que vamos a hacer es trazar una curva que será a la vez la guía para trazar el patrón de nuestra pieza de volante y para coserlo posteriormente. Esta pieza va superpuesta y abarca el delantero y parte de un hombro.
Agárrense que vienen curvas
Adelantando acontecimientos, cuando acabemos del todo, tendremos un patrón de tres piezas:
- Delantero, con el dibujo de la curva.
- Pieza delantera de cobertura (que es la gracia del asunto).
- Pieza trasera. Cuando cortemos, podemos optar por cortarla en una sola pieza doblada o cortarla con  costura central. En principio, el vestido no lleva abertura alguna, pero puede ser necesario añadir una cremallera.
Pero no vayamos tan deprisa, que de momento solo tenemos nuestro patrón delantero pelado y mondado.
A partir de ahora no hay más remedio que dejarse llevar por la sabiduría oriental. Esto es como IKEA: hay que entregarse, hacer todo como te indican y no intentar comprender mucho de momento. Cuando tengas el patrón completo ya lo verás milagrosamente claro.
La curva viene perfectamente medida y descrita, no hay más que reproducir las medidas en tu patrón. Las curvas es mejor hacerlas con regla de curvas para que queden simétricas, pero si tienes pulso y quieres hacerlas a mano alzada, adelante, valiente.
 El filtro de la foto es rarete, pero es que no se veían las líneas de lápiz sobre el papel, así que no me critiquéis que lo he hecho por vuestro bien, desagradecidas.

El libro te va guiando y en un ratito, a poco que sepas  medir bien y usar la escuadra y la regla de curvas, lo tienes listo. Pero cada vez se va complicando más la cosa, no creáis.
Pero esto será en la próxima entrega de esta apasionante serie...

viernes, 4 de enero de 2019

Costuras invernales: gorras de retales con el patrón Finch

La Dalia retorna, cual ave fénix o estrella del rock de los 60 que hace un recopilatorio...Y lo hace con una costura invernal y resultona.

Hace dos inviernos perdí mi gorra favorita. Era la típica gorra inglesa, pero hecha a modo de patchwork con trozos de telas invernales y muy coloridas. Qué pena me dió. Por eso no paré hasta encontrar un patrón que me convenciera. El primero que encontré fue este de Waffle Patterns, que es gratuito y está bastante bien, pero no me acababa de gustar el resultado. Por fin, encontré el de Elsewhen Millinery, que me pareció bonito y fácil (es de pago, pero vale la pena). He de decir que el patrón está muy bien explicado (en inglés, eso sí), viene en muchas tallas y si aún tienes dudas, la dueña de la tienda te las resuelve por correo electrónico. Es amabilísima.
Otra gran ventaja de esta gorra es que te permite aprovechar retales.

Persiguiendo la inspiración

¿Quedará bien esta combinación?
¿O mejor esta?
Es la parte más divertida del proceso (y bastante entretenida). Sacas todos tus retales de invierno, ves las piezas y te pones a imaginar como quedarán los colores unos con otros. ¡A veces te puedes sorprender con combinaciones de colores que nunca hubieras pensado!

Un briconsejo: las piezas frontales y la visera  son las que más se ven y las que encuadran la cara, así que hay que escoger un color que le siente muy bien a la dueña. También es muy aconsejable que estas piezas sean de la misma tela o al menos de colores similares.

Y hablando de texturas, para que la gorra quede bien es fundamental la entretela. Pero ya llegaremos a eso.

Una vez decididas las telas, tendrás que comprobar, claro, si tienes suficiente para cortar cada pieza  y luego ponerte manos a la obra con el patrón. Acabarás con un bonito mosaico de piezas de colorines.

El patrón trae piezas distintas para el lado izquierdo y el derecho. Son simétricas y pueden cortarse dobladas pero, al ser tantas piezas pequeñas y de distintas telas, es más cómodo y menos lioso tener patrones diferentes para cada lado.
Por supuesto, se puede hacer todo de una sola tela pero es MUCHO MENOS divertido.

El siguiente y muy importante paso es poner entretela en todas las piezas, menos la visera (ahora os cuento por qué no). Si la gorra va a ser de verano o no va a forrarse, no es necesario, pero la verdad es que queda mucho más armada y solida si se hace. Puede usarse entretela normal, adhesiva por una cara.
Para la visera, la mejor opción es coger una gorra tipo baseball vieja, sacarle el plástico duro que lleva en la visera y cortarlo según el patrón, pero sin márgenes de costura.
Bueno, pues ya tenemos todo cortado, entretelado y listo para coser. Empezamos por la corona, que tiene...
tres piezas en el centro

y dos laterales
Tras cada paso, por supuesto, planchar las costuras y recortarlas un poco.
Tal que así (o mejor)

Luego montamos los laterales.


Todo encaja

A estas alturas, podemos hacer dos cosas con el forro: cortar todas las piezas pequeñitas igual que la gorra o coger estas tres piezas ya cosidas y usarlas como patrón para cortar el forro. Yo, como costurera vaga que soy, he optado por lo segundo.
Una vez cortado el forro, cosemos primero las dos piezas laterales entre sí y luego ensamblamos esta pieza circular con la corona. Hay que señalar los centros de la pieza superior y hacer que coincidan con las costuras centrales. Y ya tenemos algo así:

Esto ya va tomando forma
Llega el momento de probarse. La gorra debe quedar un poco holgada, pero si vemos que queda demasiado, ahora es el momento de reducirla un poco por la costura trasera. También podremos reducir un poco cuando coloquemos la cinta, pero si queda encajada ya ahora, mucho mejor.
A continuación toca coser las dos piezas  de la visera derecho con derecho, darles la vuelta (recortar costuras, planchar, etc.).  Por último, metemos el relleno de plástico que ya hemos preparado. Si queda muy justo y no deja margen para coser, lo recortamos más. Es preferible que quede un poco pequeño, que después no se nota, a que quede grande y nos dificulte la costura o nos carguemos la aguja de la máquina.
Colocamos el forro encajando bien. Tenemos dos opciones: coser primero el forro y luego colocar la visera o coser todo junto. Os aviso que coser la visera no es fácil, así que no os desaniméis si os cuesta.
Yo, personalmente, prefiero coser todo del tirón ya que la visera es bastante difícil de manipular y eso te ahorra una costura. Antes de rematar del todo, acordaos de probar de nuevo la gorra y ajustar la cinta si es necesario porque ajustarla después os digo yo que es una pesadilla.
Ahora cosemos la cinta por fuera y por el borde superior, ya que luego la remeteremos por dentro. Tendremos muchos cuidado de pillar la cinta, el forro y la visera todo junto. Remetemos la cinta, planchamos una vez más (¡ya es la última!) y, por último, cosemos a mano con puntada invisible el borde inferior de la cinta.


Y ya está. Ya está la gorra ajustada, forrada y monísima.  Aquí varios ejemplos.


Ajustada por detrás

Y colorida por delante

Lola y su gorra con frente rojo


María José llevando su gorra de tonos morados y rosas por sitios internacionales
 Aqui veis un ejemplo del modelo hecho en una sola tela. Bonito, pero más discreto.

Sol y frío en la plaza del Museo.

 Y esto es todo, amigas. Espero coger el ritmo de nuevo ¡que tengo muchas, muchas cosas entre manos para enseñaros!

jueves, 18 de enero de 2018

Coser para las amigas: la bolsa para la bici de Lola

Nuestro amado Fernando Fernán-Gómez dijo aquello de que las bicicletas son para el verano. Y mira que admiramos a Don Fernando, pero en eso no le puedo dar la razón. Las bicicletas son para todas las épocas, sobre todo si se vive en una tierra que casi nunca baja de los 6 grados y que no ha conocido la nieve desde se inventó el hilo negro.
Dicho esto, una bici, para ser cómoda y funcional necesita un sitio donde llevar las cosas y mi amiga Lola  quería un bolsito tan molón y práctico como su bonita Brompton. 

Las dos claves para conseguirlo son la sujeción y las medidas. 
La sujeción más sencilla es el velcro, claro está. Las cestas y bolsas fabricadas traen agarres metálicos y otros sistemas muy sólidos, pero para hacerlas de forma casera el velcro es lo más fácil: se sujeta muy bien y también te permite llevarte el bolso contigo cuando aparcas. Unas tiras de tela y hebillas metálicas también pueden dar el avío, pero son más difíciles de colocar y de desabrochar después,  por no hablar del peso extra. Vamos, que estamos muy a favor del velcro.

El velcro se agarra como una garrapata
En cuanto a las medidas, las que deben tomarse son:
- La cruz del manillar, donde irá sujeta la bolsa.
- La distancia entre el manillar y la rueda o el guardabarros o el faro, vamos el primer elemento con el que pueda chocar la bolsa cuando vaya colgada. Este sería el largo máximo posible de la bolsa, pero nunca es conveniente ni cómodo que cuelgue tanto.
- El ancho máximo del manillar.

A partir de las dos primeras decidiremos el largo de la bolsa y a qué distancia tenemos que poner los agarres.
El ancho puede ser al gusto del consumidor, pero no debe sobresalir por los lados, así que la dejaremos siempre más estrecha que el manillar.
Los agarres irán dos arriba, que se ajustan en  el manillar y un tercero en la parte baja que va alrededor de la dirección.

El agarre de abajo.
La tela ideal es una loneta gordita y un poco rígida o una piel de imitación (¡o cuero de verdad, si vuestra máquina es capaz de coserlo!). Pero también se puede hacer con una tela fina, poniéndola doble y colocando en medio una entretela lo más rígida posible, que es justo lo que yo hice, porque Lola tenía esta tela brasileña tan alegre que quería aprovechar.
El resto es todo opcional: los bolsillos pueden ser bolsillos laterales, interiores o exteriores, el cierre se puede hacer con cremallera, con broches o con más velcro. También se le puede colocar una correa para llevar como un bolso.

Bolsillo delantero con cremallera

Bolsillo trasero sin cremallera
Asa para llevarla como una maletín

La construcción es sencilla, el bolso se puede hacer en varias piezas, con el fondo plano o como una bolsa, eso ya es a gusto del usuario y de la costurera. Este está hecho en tres  piezas. Dos grandes e iguales se doblan y se cosen por abajo para crear un fondo plano (esta chica lo explica muy bien), haciendo el cuerpo del bolso. Y la tercera, algo más estrecha, hace la tapeta de cierre. Aparte lleva dos bolsillos y un asa, como se ve en las fotos.

Como el estampado es tan discreto, vamos a ponerle una cremallera azul eléctrico
Y así queda:
Por delante, con su bolsillito y su canesú, digo, cremallera

Por detrás, con sus velcros extra fuertes. A prueba de baches.
Así se coloca. Fácil, fácil.

¡Y así luce!
Y con esto ya no tenéis excusa para no disfrutar de vuestras bicis, ¡que el frío no es para tanto, cobardes pecadoras!

jueves, 2 de noviembre de 2017

El batik y yo, capítulo 8: Blusa "Tailandia, qué hermosa eres" para Asun

La blusa que traemos hoy es una mezcla oriental 100%. La tela proviene del "botín" que me traje el año pasado de Tailandia y el patrón lo he sacado de un libro japonés que me compré y que estoy pendiente de comentar: "Negro básico" de Sato Watanabe.
Sin embargo, la mezcla es un poco extraña porque los modelos de este libro son todos en negro o en colores oscuros (el título no engaña) y la tela que he usado es muy colorida. Sin embargo, los patrones son tan bonitos y con líneas tan elegantes que creo que quedarían bien con cualquier tela.
Y la que he usado es esta:
Discreta no es, pero bonita, sí
El modelo original es este:
Sobriamente asimétrico
Y es que la cabra tira al monte porque, por mucho que me gusten las líneas sencillas, los estampados vistosos me pueden y más para el verano, mal que le pese a Doña Sato. Aunque, pensándolo bien, creo que le gustaría la variante: precisamente este modelo sin pinzas ni cortes hace que el estampado luzca en todo su esplendor.
¿Cuáles son los puntos fuertes del modelo? 
Como ya hemos dicho, las líneas simples y elegantes y el escote y bajo asimétricos, subrayados por una tela o cinta de otro color: en el modelo original beige sobre negro y en este caso, el contraste es entre tela estampada y lisa. La tela lisa es un retal de un vestido de mi madre de los años 70,  en perfecto estado y con un color que le va como anillo al dedo.
Si la busco especialmente, seguro que no encuentro un color tan adecuado
Esta vez, como es para una amiga y no para mi, me he saltado un poquito mi propósito de no comprar nada, pero vamos, que más que un salto es un ligero traspiés: he comprado un metro de cinta al bies para el escote y una cremallera invisible para el lateral.
La blusa no es nada difícil de confeccionar, salvo el remate del escote. Por mucho que he buscado y buscado no he encontrado ningún tutorial para que salgan bien los ángulos no rectos. Y por mucho que he cortado, planchado y plegado no había manera de que me quedara como yo quería, así que corté por lo sano, nunca mejor dicho, y ha quedado bastante presentable.
Un corte a tiempo es una victoria
Ángulo obtuso. Dalia también un poco obtusa, porque no ha acabado de quedar bien

Al final está bastante presentable
He cosido el exterior del bies a máquina y el interior lo he rematado a mano, para que quede más curioso y porque mi Asun se lo merece todo. También he rematado a mano la franja inferior de tela azul lisa
La cremallera lateral no es imprescindible, pero como la prenda es muy entallada, resulta más cómodo para ponérsela y quitársela.

Cada vez me quedan mejor las cremalleras invisibles
¡Espero que Asun disfrute mucho de esta prenda y nos sirva a ambas para recordar lo mucho que nos gustó Tailandia y lo bien que lo pasamos allí!
Entre tropical y playera. ¡Y el color es muy favorecedor!

jueves, 19 de octubre de 2017

Modificando patrones básicos: Blusa "Recuerdo de infancia"

No se a  vosotras, pero a mi las jaretas me recuerdan a mis vestidos infantiles. Por eso esta blusa que es clarita, sencilla, sueltecita y con un punto de inocencia, se llama así. Por cierto, que, según nuestra amada y admirada RAE, ¡"jareta" es también un término marinero!

Esta vez os traigo un patrón propio modificado inspirándome en un modelo visto en Pinterest. El patrón inicial no tenía mayor secreto: cuerpo básico, con pinzas delanteras y traseras, sin cuello y con mangas (aunque al final acabó sin ellas). Por cierto, que he visto la foto en Pinterest subida por varios usuarios, pero no he podido encontrar la página original de la que proviene. Si alguien la localiza, que me lo diga, que me gusta dar el crédito a quien lo merece.
Esta era el modelo original.

La tela es una especie de damasco o brocado, mezcla de algodón y seda color hueso. Es un lujo de tela, de hecho, estaba en la sección de telas de novia. Es ligera, pero un poquito tiesa, así que el efecto del vuelo añadido es muy bonito. Ah, y es lavable, que es una cuestión importante en una blusa de verano. La metí en la lavadora con miedo, pero ha salido estupenda, una planchita y perfecta.
La modificación también es sencilla, aunque resultona: soltar las pinzas traseras para darle vuelo -- sí se mantienen unas pinzas pequeñitas de ajuste en los hombros. Las pinzas delanteras se sustituyen por una pieza aparte, también con vuelo y con un adorno de jaretas. para más vuelo aún, las costuras laterales, en lugar de ser curvas y entalladas a la cintura se han hecho rectas y en diagonal desde la sisa.
La pieza delantera lateral queda así.
La foto no es buena, pero se ve cómo queda la pieza

Y la del centro, una vez cosidas las jaretas, así.

Enjaretando

Al frente de jaretas, les di una vueltecita (literalmente) para darle un poco de gracia.
Retorciendo a las pobres jaretas
Una vez lista la pieza frontal, hay que ensamblarla con los laterales. Las costuras en curva tienen su complicación, así que hay que ir con cuidado y es conveniente señalar la costura muy bien, con hilo o con marcador, o incluso hilvanar previamente.

Agárrate, que vienen curvas
Todas esas hilachas que veis son mis señales para ir por buen camino
Pero ni las costuras curvas ni las jaretas me dieron problemas. Metí la pata al medir las mangas y cuando las monté resultaba que no podía mover los brazos. Como un Playmobil, vaya.  En principio, mi profe Viki me enseñó una técnica muy chula que consiste en hacer un inserto de tela en forma de pez (sin cola) en la sisa para darle algo de holgura -- como se hace en los trajes de baile para poder subir fácilmente lo brazos -- pero no resultaba bien, así que tuve que renunciar a la manga.
Al final las jaretas, que nunca las había hecho antes, me salieron perfectas a la primera,  y en cambio las mangas, que se suponía que estaba harta de hacerlas y montarlas, me salieron fatal. Cura de humildad costuril...
Pero bien está lo que bien acaba, quité las mangas y rematé escote y las sisas con bies de la misma tela. Y aunque ha quedado MUY lejos de mi idea inicial, me gusta mucho el resultado.

Siempre buscando marcos incomparables para mis creaciones

Un poco mística (o es que aún no me había tomado el café)
Sí que me hace falta un café, sí
Esta va  a ser mi última costura veraniega de este año, porque parece que el otoño ya ha llegado. ¡Por fin!

jueves, 5 de octubre de 2017

Hay que hacer básicos de vez en cuando: Falda vaquera

Los clásicos dan pereza porque parece que lucen menos, pero ahí es donde se ve de verdad la habilidad costurera.
Esta falda está hecha con el patrón básico de falda, sustituyendo las pinzas delanteras con los bolsillos típicos de vaquero,




y las traseras por un canesú triangular. 
Lleva también todos los detalles habituales de las prendas vaqueras: costuras decorativas en un color a contraste, bolsillos traseros de parche y decorados también con costuras y, como toque final, unos remaches de colores pastel monísimos que encontré en una tienda holandesa muy barata y con muchas chorradas chulas: Zeeman.
Y, por cierto,  otra cadena de tiendas baratas en Holanda que también me gusta mucho es Kruidvat
¡Gran ganga, gran ganga soy de... Holanda!

Y ya que estamos con los clásicos...¡vamos al mundo romano a hacer la sesión de fotos!
Hasta sin cabeza está guapo este chaval
Diana y yo

Las dos divain. Pero yo tengo brazos.
Y como me ha sobrado tela vaquera, creo que también caerá un pantalón. Ya os contaré.
Por cierto, esta gente tan guapa y escultural está en el Museo Arqueológico de Sevilla.